Las estrellas se abren y
cierran los pétalos a la flor
de esmeralda, dejándole la
mano empuñada.
Usaré las estrellas como
serenatas, que deliren entre
laureles y guirnaldas y que
despierten al cielo en fragatas.
La luna se afana como alga
en el cielo, luego se desaparece.
Sólo nos queda la memoria,
como parte de la historia.
Dos diminutas arenas, el mar
las ha ahogado, como mojarras
en rodajas, al fondo se las a llevado.
-Siomara Henriquez de Goldman ©
11016
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